La intolerancia aflora en la bonanza de Milei

Los buenos indicadores de la macro economía envalentonan al Presidente. Su verticalismo es total. Su paciencia con opiniones diferentes, nula. Echó a Mondino influido por intrigas palaciegas antes que por un voto en la ONU.
La intolerancia aflora en la bonanza de Milei

La intolerancia aflora en la bonanza de Milei

La voz de Eduardo van der Kooy describe un panorama de intolerancia en el gobierno de Milei, donde la verticalidad y el dogmatismo parecen ser las normas a seguir. A pesar de los buenos indicadores económicos, el presidente parece estar perdiendo la paciencia con las opiniones disidentes.

La democracia en cuestión

En un reciente discurso, Javier Milei hizo unas controversiales declaraciones sobre Raúl Alfonsín, tachándolo de golpista y negando su papel como "padre de la democracia". Su conocimiento de la historia argentina parece ser superficial, ya que Alfonsín entregó el poder por la crisis económica y negoció con Menem para garantizar la estabilidad del sistema democrático.

Milei parece tener una narrativa propia que fuerza a que el sistema se adapte a ella, reivindicando la libertad individual pero descalificando a quienes tienen perspectivas diferentes. Su portavoz, Manuel Adorni, deja en claro que "se hace lo que dice Milei o estamos invitados a retirarnos", dejando entrever un ambiente de poca tolerancia a la disidencia.

Persecución ideológica

El artículo señala que el gobierno de Milei ha iniciado una especie de persecución ideológica, donde la Cancillería ha sido intervenida por su hermana Karina Milei. El despido de la ex canciller Diana Mondino, tras una votación en la ONU que aparentemente desobedeció las órdenes presidenciales, es visto como un ejemplo de esta persecución.

Se rumorea que existe una maquinaria en las sombras que hostiga a los funcionarios antes de que el Presidente tome decisiones. La auditoría anunciada en la Cancillería para "identificar impulsores de agendas enemigas de la libertad" suena más a una caza de brujas que a un ejercicio democrático sano.

Verticalismo y pensamiento único

El liderazgo indiscutido de Milei y su enfoque vertical en la toma de decisiones no permiten estaciones intermedias. Esto se asemeja a esquemas históricos autoritarios. Su portavoz again reafirma esta idea al afirmar que "se hace lo que dice Milei".

Además, el patrullaje digital liderado por el "Gordo Dan" busca profundizar la selección ideológica en el Estado, eliminando a los "comunistas". Esto parece contradecir los principios libertarios que Milei dice defender.

Estabilidad económica y confrontación

Milei se beneficia de la estabilidad de la macroeconomía, que se refleja en los indicadores positivos como el riesgo país, los bonos y el dólar. También el éxito del blanqueo de capitales y el crecimiento de los depósitos bancarios en dólares son vistos como puntos a su favor.

Por otro lado, la confrontación con los sindicatos y movimientos sociales, ledados por los mismos que fueron impugnados en las urnas, parece ser algo cómodo para el Presidente. Sin embargo, la agitación estudiantil representa un desafío mayor. Su intento de solucionar el conflicto con los fondos de las PASO parece ser una ocurrencia sin mayor fundamento.

Sobre el autor

Eduardo van der Kooy es el secretario de redacción de Clarín y ha escrito este artículo de opinión que reflexiona sobre la intolerancia que parece estar presente en el gobierno de Milei. Su discurso parece centrarse en la defensa de la democracia y la libertad de expresión, advirtiendo sobre los peligros del dogmatismo y el verticalismo en el poder.

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